2026-06-03 02:08:42 - MUNDO
Tras consolidar sus reformas internas y su exitosa integración a la Unión Europea, Polonia se encuentra en una fase de diversificación de mercados. Su objetivo es estrechar lazos con socios que compartan valores fundamentales como la soberanía y la integridad territorial. En entrevista con El Economista, el subsecretario de Relaciones Exteriores de Polonia, Wojciech Zajączkowski, reflexionó sobre la transición económica de su país y la importancia de la relación con México en el complejo panorama global actual
Vale la pena hacer una breve introducción histórica sobre la posición de Polonia antes de unirse a Europa y a la OTAN. En la década de 1990, tras la caída del comunismo, Polonia se centró en sus esfuerzos internos. Fuimos golpeados por una crisis muy fuerte, el país era insolvente y el gobierno tuvo que lanzar reformas económicas muy dolorosas. Por ello, nos enfocamos en nuestros asuntos domésticos y en nuestra vecindad europea debido a los esfuerzos para unirnos a la OTAN y a la Unión Europea. Todo eso se hizo a expensas de nuestras relaciones con países no europeos de Asia, América Latina, Oriente Medio y África. Afortunadamente, tuvimos éxito en nuestras reformas. Hoy somos la economía número 21 a nivel mundial, somos miembros de la UE y podemos decir que estamos listos para regresar a los mercados no europeos y restablecer las relaciones con socios fuera de Europa. En este marco, consideramos nuestras relaciones con América Latina y con México en particular; nuestro comercio alcanzó el nivel de más de 3 millones de dólares estadounidenses el año pasado. Esperamos poder mantener el impulso y que los intercambios comerciales sigan creciendo, ya que consideramos que también hay espacio para la cooperación en inversiones.
México es para nosotros un socio político importante porque compartimos los mismos valores fundamentales para el orden internacional: la resolución pacífica de conflictos, la soberanía, la igualdad de los estados independientes, el principio de integridad territorial y la inviolabilidad de las fronteras. Todos estos principios, consagrados en la Carta de la ONU, son los valores que impulsan las políticas exteriores de Polonia y México. Por lo tanto, en tiempos turbulentos como los actuales, es natural intensificar el diálogo con socios que piensan de manera similar, y este es el caso de México. México es un actor internacional muy fuerte, especialmente en América Latina, pero también diría que la política exterior mexicana es un factor importante en otras partes del mundo. Queremos, ante todo, intercambiar opiniones sobre cómo vemos los acontecimientos recientes en los asuntos internacionales en América Latina, Europa, Oriente Medio y otros lugares. Es por esto que quizás podamos identificar ciertos campos de interés común para cooperar en el futuro.
Las relaciones entre Polonia y México tienen una gran tradición; en dos años celebraremos el centenario del establecimiento de relaciones diplomáticas entre nuestros países y nunca hemos tenido ningún problema controversial importante. Estas relaciones siempre han estado marcadas por un excelente contacto entre personas. Durante la Segunda Guerra Mundial, México recibió a muchos refugiados polacos que llegaron aquí a través de los gulags y campos de concentración soviéticos, y había un grupo de niños entre ellos. Experimentamos la hospitalidad mexicana hace décadas, pero creo que fue algo simbólico para toda nuestra relación. Hoy, la cooperación se centra principalmente en temas económicos, y un acuerdo firmado hace 10 días por la Unión Europea y México abrirá nuevas perspectivas para la cooperación en el comercio, pero también en la inversión. Afortunadamente, no hay temas problemáticos.
Vale la pena mencionar, el prestigio del pueblo y la cultura mexicana. Por lo general, la gente tiene un entendimiento muy vago de las culturas no europeas y a veces tiene problemas para identificarlas, pero ese no es el caso de México. Su patrimonio cultural es tan rico, tanto el histórico como la cultura contemporánea, la literatura y las artes visuales, que contribuye muchísimo a nuestras relaciones.
Estamos listos para compartir nuestra experiencia en la reforma de nuestra economía. Tuvimos que hacerlo porque nuestra economía estaba en una situación muy dramática hace 37 años. El gobierno tuvo que luchar contra la escasez de diversos bienes, la hiperinflación y la insolvencia.
Así que se tomó la decisión de implementar reformas muy profundas. El efecto inmediato fue la pauperización de la sociedad y un alto nivel de desempleo. Mucha gente abandonó Polonia como inmigrante. Pero, al final, valió la pena porque la economía polaca se convirtió en un ejemplo, un gran ejemplo de éxito.
Y solemos decir que estamos listos para compartir nuestra experiencia, pero al mismo tiempo seguimos diciendo que cada país es único y cada país tiene que encontrar su propio camino para entrar en la senda del crecimiento económico.
Un ejemplo: hay dos países en el mundo que han disfrutado de un crecimiento económico ininterrumpido durante las últimas tres décadas: Polonia y China. Y alcanzamos resultados similares con medios completamente diferentes.
China nunca ha decidido reformar su sistema político y ha mantenido un papel significativo del Estado en la economía. Polonia hizo lo contrario: cambiamos nuestro sistema político y redujimos drásticamente la presencia del Estado en la vida económica.
Pero el resultado fue similar. Las curvas de crecimiento, si comparas la de Polonia con la de China, son casi idénticas en los últimos más de 30 años. Eso significa que no hay una única verdad. El gobierno y las sociedades deben considerar las realidades locales y las formas en que deben reformarse o cambiarse a sí mismos. Mucho depende de la confianza entre la sociedad y el gobierno.
Estamos a mediados del quinto año de la guerra. Estratégicamente, podemos decir que Rusia ha sido derrotada porque no ha logrado ninguno de sus objetivos principales. Ucrania es libre e independiente y sigue luchando; el bloque occidental, en lugar de desintegrarse, evolucionó en la dirección opuesta y ahora está consolidado en la idea de brindar apoyo a Ucrania. El presidente Putin quería detener, como dice Moscú, la expansión de la OTAN, pero el resultado fue el contrario. Finlandia y Suecia se unieron a la OTAN y el nivel de integración de Ucrania con la alianza, incluso sin ser miembro, es mayor que nunca. Así que, en términos estratégicos, Rusia perdió esta guerra, incluso si es capaz de ocupar unos pocos kilómetros más de tierra ucraniana. Por supuesto, como en cualquier guerra, desarrollos dramáticos e inesperados pueden cambiar el curso de las cosas, pero creemos que Ucrania logró pasar con éxito por los momentos más difíciles.
Sé que en algunos países este conflicto se ve como algo muy distante o "exótico", como si no fuera su problema por estar lejos, pero creo que quienes hablan así se equivocan. Una cosa es la lucha entre Rusia y Ucrania y otra es el efecto devastador de la guerra sobre el orden internacional. Si imaginamos que las grandes potencias pueden violar principios como la integridad territorial, la inviolabilidad de las fronteras y la resolución pacífica de conflictos, entonces vemos que la guerra en Ucrania no es solo un problema ucraniano o europeo. Es un problema universal porque esto puede suceder en cualquier lugar, en Asia o en África. Suelo decirles a mis interlocutores africanos y asiáticos que miren sus propios continentes y fronteras, donde hay muchos conflictos limítrofes. ¿Estamos listos para aceptar una situación donde quienes tienen más tanques y aviones tienen la razón? Creo que no, porque no es del interés de las naciones más pequeñas vivir en un entorno así.
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