2026-06-01 18:47:42 - MUNDO
Unos 10,4 millones de personas (43,7 por ciento) votaron este domingo 31 de mayo de 2026 por el abogado penalista y empresario Abelardo de la Espriella, ganador de la primera vuelta de las elecciones presidenciales en Colombia.
Su movimiento político, Defensores de la Patria, logró imponerse al candidato del Pacto Histórico del saliente presidente Gustavo Petro, el senador, filósofo y defensor de derechos humanos Iván Cepeda, quien obtuvo 9,7 millones de votos (40,9 por ciento), tras llegar a la votación como favorito en las encuestas.
De la Espriella se presenta como outsider, en medio de un auge regional y global de los autoritarismos, además de un rechazo a la izquierda en muchos sectores y de una polarización política que se ha fortalecido en Colombia desde 2016, entre partidarios y opositores del proceso de paz, señala a DW la socióloga colombiana Lía Durán, investigadora postdoctoral en la Universidad de Siegen.
Pero el jurista colombiano Rodrigo Uprimny, profesor de la Universidad Nacional de Colombia y cofundador del centro de estudios Dejusticia, no considera a De la Espriella como un outsider del sistema político colombiano, sino "un abogado que defiende a narcos y políticos" y, por tanto, conoce el sistema con el que lidia.
"Se ha impuesto con la misma narrativa con la que han llegado a la presidencia varios candidatos de ultraderecha en el mundo y en América Latina: seguridad, orden público, fuerza pública sin enfoque de derechos humanos, familia tradicional, heteronormatividad, mercado, negación del cambio climático, normatividad blanca, racista, clasista, capitalista, neoliberal, machista y profundamente patriarcal", resume la abogada y profesora constitucionalista colombiana Liliana Estupiñán.
El éxito de De la Espriella lo explica, también, el "desgaste del partido del Gobierno", agrega Durán. La experta en participación política y sociología cultural se refiere, por ejemplo, a varios escándalos de corrupción, acoso sexual y violencia de género en el Ejecutivo.
A esa lista, Durán suma también la marginalización de la vicepresidenta Francia Márquez y divisiones internas que provocaron malestar entre sectores que contribuyeron a la elección de Petro, como los del feminismo y las luchas antirracistas. "No consiguió cambiar las formas típicas de la política colombiana", resume.
Entre las claves de la victoria de De la Espriella, cuentan, además, para Rodrigo Uprimny: el colapso del centro político en Colombia, el "antipetrismo" que generó el Gobierno de Petro, así como el deterioro de la seguridad por el fracaso de la política de la Paz Total, que apunta a "una vuelta a las políticas de seguridad duras, alineadas con Estados Unidos".
Eso explica también la profundización de una "fractura política regional" que existe desde 2016: el centro del país, con excepción de Bogotá, vota derecha, mientras la periferia (suroccidente, Amazonía, Orinoquía) vota izquierda, "con excepción de las zonas cercanas a Venezuela, por el temor de lo que ha generado la izquierda allí", comenta Uprimny.
El resultado de este domingo marca, además, "una ruptura en lo que había sido la configuración de la derecha colombiana en los últimos 25 años", comenta a DW la politóloga bogotana Viviana García Pinzón, investigadora del Instituto Arnold Bergstraesser de Friburgo. Y destaca que De la Espriella llegó a disputarle la etiqueta del "verdadero urbismo" al propio Álvaro Uribe, quien no logró sumar votos para la candidata de su partido, Paloma Valencia, de la derecha tradicional. "Una extrema derecha por fuera de las fuerzas de extrema derecha colombianas que eran las del uribismo", así describe Uprimny al candidato De la Espriella.
"Su discurso combina elementos del trumpismo, de Bukele, de Milei y de la machosfera; la figura del gran empresario como hombre de éxito, el discurso de la mano dura como solución a todo, la virilidad como elemento fundamental", describe la socióloga Durán. A eso se suman, su "espectacular performance y marketing político", añade la constitucionalista Estupiñán. Una buena financiación y un buen uso de redes sociales han abierto una ventana a una derecha "posturibista" en Colombia, dice Durán.
Cepeda contó con "la votación más alta que ha obtenido la izquierda en un país históricamente de derecha como Colombia", destaca Estupiñán. Por encima del ya notable récord de Petro, con 8,5 millones de votos en 2022 y 4,9 millones en 2018. No obstante, esos votos no alcanzaron para liderar en primera vuelta. Cepeda no logró explicar con claridad en qué aspectos su Gobierno sería distinto del de Petro, opina Durán. Y tampoco le ayudó su negativa a ir a debates y su figura "seria y convencional", en un contexto de viralidad en redes sociales como clave para hacer campaña.
Ahora, por simple aritmética electoral, De la Espriella parte como favorito para la segunda vuelta: la suma de los votos de derecha ronda el 52 por ciento y los de izquierda y centro quedan cerca de un 46 por ciento. Cepeda necesitaría "conquistar dos millones de votos o más en apenas tres semanas, una tarea de enorme complejidad", reconoce Estupiñán.
Pero esa era también la situación cuando Petro remontó en 2022, recuerda Uprimny, quien considera, por eso, que "la elección sigue estando abierta". La definirá, en primer lugar, la capacidad de Cepeda para abrirse al centro, un empeño en el que ya perdió una oportunidad al desconocer los resultados electorales, siguiendo al presidente Petro, advierte el jurista colombiano. El candidato de izquierda ya matizó su postura y reconoció el resultado.
Cepeda tendría ganarse a los votantes de centro que temen a los autoritarismos, y que se definen como socialmente liberales, defensores de los derechos de las minorías y las libertades individuales, coincide la socióloga Durán. Aún puede capitalizar a su favor las debilidades de su contrincante: "Sus comentarios y actitudes homofóbicas y misóginas, las investigaciones alrededor de su capital, los cuestionamientos frente a su trabajo como abogado, las consecuencias de Gobiernos de corte autoritario, como los de Milei, Bukele y Trump". Pero, para eso, necesita mostrarse abierto al diálogo y garante de la institucionalidad democrática, subraya.
Además, insisten los expertos, el Pacto Histórico tendría que movilizar a votantes que no votaron en la primera vuelta; pese a que esta marcó ya un hito como la elección con mayor participación ciudadana del siglo XXI en Colombia, según el diario El Tiempo, con un 57,9 por ciento. En este caso, según Uprimny, el foco estaría sobre regiones mayoritariamente de izquierda, como las del suroccidente y la costa atlántica.
"Cepeda debe llegar con fuerza a las grandes ciudades, habitadas por millones de jóvenes y personas pobres que no votan; debe interpelar la abstención electoral", coincide Estupiñán. Necesitaría "un programa de síntesis, sencillo y comprensible; hablar con un lenguaje técnico, pero también político y cercano; llegar al alma de los votantes", prevé la abogada constitucionalista.
Por ahora, sin embargo, parece ser De la Espriella quien más "ha logrado entrar en el alma de millones de colombianos y colombianas, de diversas clases sociales y territorios, para colmar la esperanza de cuidar, en uno de los países más inequitativos del mundo, lo poco o nada que tienen", reconoce Estupiñán. "Todo ello ante la supuesta embestida comunista que, según ese discurso, nos dejaría como Venezuela o Cuba".
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