2026-06-01 12:25:42 - MUNDO
Mientras en Argentina se intensifican las protestas de estudiantes y profesores contra la política de recorte presupuestario del Gobierno de Javier Milei, en Chile los anuncios de austeridad del mandatario José Antonio Kast también hacen salir a la calle a los universitarios, que ven amenazados los avances en acceso y financiamiento. En ambos países, las críticas apuntan también al impacto en la excelencia y el prestigio de las instituciones.
¿Cómo es la calidad y hacia dónde van las universidades de América Latina y el Caribe? El Informe mundial sobre tendencias de la educación superior 2026 , del Instituto Internacional de la UNESCO para la Educación Superior en América Latina y el Caribe (IESALC) entrega interesantes datos. "El acceso en América Latina ha estado creciendo en los últimos años. En muchos países vemos una mayor participación en la educación superior", destaca a DW el Dr. Borhene Chakroun, director de IESALC.
La tasa bruta de matriculación para la educación superior en la región subió de 40 a 53 por ciento entre 2013 y 2023. Se sitúa por sobre el promedio mundial de 43 por ciento, pero muy por debajo de Europa y Estados Unidos, donde es cercana al 80 por ciento. Pero, a pesar del alza en la matrícula, la tasa de graduación latinoamericana es apenas del 24 por ciento. Otra característica regional es que aquí se da el mayor porcentaje de participación de universidades privadas, con un 49 por ciento.
En un intento de medir la calidad, los rankings se han vuelto populares. Según las metodologías y criterios de cada uno -prestigio, mayor formación de sus docentes, distinciones, investigación o publicaciones, entre otras-, varía mucho la presencia y el lugar de las universidades latinoamericanas en el listado.
En el último Ranking QS Mundial, elaborado por la consultora británica Quacquarelli Symonds, la Universidad de Buenos Aires (UBA) es la latinoamericana mejor ubicada, en el puesto 84. En las clasificaciones regionales que elabora esta consultora, con parámetros más específicos, algunos puestos difieren. En el Ranking QS de América Latina figura en primer lugar la Universidad Católica de Chile.
Marco Wandercil, Dr. en Educación por la Pontificia Universidad Católica de Campinas, observa algunas tendencias generales en los rankings internacionales. "Primero, pocas universidades latinoamericanas logran alta visibilidad internacional. Segundo, las universidades públicas tienen un protagonismo importante, especialmente en países como Brasil, México, Argentina, Chile y Colombia. Tercero, las instituciones que mejor aparecen suelen ser universidades históricas, consolidadas, intensivas en investigación y con fuerte reputación académica", dice a DW.
"El ranking no es una herramienta perfecta cuando se mide la calidad de la educación superior", advierte, por su parte, Borhene Chakroun. Este instrumento no logra evaluar adecuadamente el desempeño de las instituciones de la educación superior, en cuanto no aborda aspectos como, por ejemplo, el compromiso con la comunidad.
Los rankings son instrumentos útiles, pero deben ser interpretados con cautela, considera Wandercil. "Nos ofrecen una fotografía parcial, no una radiografía completa de la calidad de las universidades latinoamericanas", señala el profesor investigador del Programa de Posgrado en Educación de la Universidad Municipal de São Caetano do Sul (USCS).
Muchas veces sus criterios favorecen el modelo de universidades del Norte global, que tienen grandes presupuestos, alta producción en inglés, fuerte internacionalización o vínculos con premios internacionales como el Nobel, entre otras características. No siempre recogen la labor y particularidades de las universidades latinoamericanas, que atienden problemas y desafíos locales, sostienen hospitales universitarios, tienen impacto social y contribuyen a las políticas públicas. Todo esto con menor financiamiento, infraestructura e inversión en ciencia y tecnología.
Con todo, las clasificaciones muestran que la región tiene "universidades relevantes, con tradición académica, producción científica importante y reconocimiento regional e internacional", afirma Wandercil. Algunas de ellas tienen más de cien años de historia, con reconocimiento internacional y fuerte capacidad científica.
"Más allá de los rankings, yo calificaría las universidades latinoamericanas como instituciones profundamente relevantes para el desarrollo social, científico, cultural y democrático de la región", subraya Wandercil. "Son mejores de lo que muchas veces los rankings consiguen mostrar. Pero también es cierto que necesitan fortalecer investigación, internacionalización, gobernanza, financiamiento estable, innovación y mecanismos internos de evaluación y mejora continua", agrega.
América Latina es una región sumamente heterogénea en cuanto a tamaño del sistema universitario, composición pública y privada, inversión estatal, regulación o investigación. "México, Brasil, Colombia y Argentina concentran un número elevado de universidades. En el conjunto de América Latina predominan las universidades privadas, pero en países como Brasil, Cuba, Ecuador, Perú y Venezuela hay una presencia pública muy significativa", describe Wandercil.
El experto observa que Brasil destaca por un sistema de posgrado muy consolidado y una importante producción científica. México y Argentina tienen universidades históricas con gran reputación académica. Chile presenta instituciones con alto nivel de internacionalización y fuerte presencia en rankings, mientras que Colombia ha avanzado en acreditación, investigación y diferenciación institucional.
"Hay mejoras importantes en calidad, equidad y acceso. Pero son mejoras incompletas y desiguales", alerta el académico de USCS. Más investigación, programas de posgrado y publicaciones científicas, consolidación de sistemas de evaluación y acreditación, ingreso de sectores sociales antes excluidos, pero persisten problemas de financiamiento, precarización del trabajo docente, desigualdad entre instituciones y baja inversión en ciencia y tecnología. Los avances tampoco son parejos en una región marcada por profundas desigualdades.
"Un punto importante es que ha aumentado la movilidad regional entre estudiantes de un país a otro. Argentina es el que está atrayendo mayor número de estudiantes, pero también figuran otros países, como Chile, Perú y Colombia", indica Chakroun.
Los retos son múltiples, plantea Wandercil: inclusión, acceso, permanencia, extensión y formación con compromiso territorial. En su opinión, el gran desafío para América Latina es "construir calidad con equidad en un contexto de desigualdad estructural y financiamiento insuficiente".
Asimismo, Chakroun repara en "el desajuste entre la preparación que entrega la educación superior a los estudiantes y las necesidades de las economías y las sociedades de la región" y plantea la necesidad de que las universidades se hagan cargo del conocimiento indígena y den mayores oportunidades a los estudiantes de estos grupos.
En cuanto a los apoyos financieros, a pesar de las mayores posibilidades de créditos y becas, persisten dificultades que obstaculizan el acceso y la permanencia, advierte el director de IESALC. No es solo la matrícula, "también hay costos ocultos, como el de transporte, vida diaria, material educativo y otros, para los estudiantes y sus familias". El impacto es mayor para quienes provienen de sectores socioeconómicos menos favorecidos, al tiempo que los sistemas de becas y ayudas benefician a los más exitosos. "La equidad debiera ser también ofrecerle acceso no solo en base al talento o el mérito, que es una cuestión relativa si la persona tiene un trasfondo de bajo nivel socioeconómico", subraya Chakroun.
(ms)
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