Cuba y Nicaragua: el éxodo ya no mira a Estados Unidos

2026-07-29 18:13:30 - MUNDO


La siempre tensa situación política, social y económica que afecta a Nicaragua y Cuba ha gatillado una creciente salida de nacionales de esos países hacia otros Estados de la región e, incluso, del otro lado del Atlántico.

Si bien entre 2018 y 2024 hubo un explosivo aumento de ingresos de nicaragüenses y cubanos en México, muy especialmente, en Estados Unidos la tendencia cambió en 2025 por una serie de factores, y los ojos de quienes deseaban o necesitaban salir se centraron en otros destinos.

El ansia por salir, que es el fenómeno que atraviesa toda la crisis, se explica por las condiciones de vida en Cuba y Nicaragua, países no solo sometidos a los rigores de regímenes autoritarios, sino también a la escasez y la falta de perspectivas.

Los números exhiben esta situación con cruda precisión: entre 2021 y mediados de 2024, más de 860.000 cubanos llegaron a Estados Unidos, una de las mayores olas migratorias desde la isla, cuya población no deja de decrecer.

Y con respecto a Nicaragua, datos de la Oficina del Censo muestran que entre 2000 y 2021, la población nicaragüense que vive en Estados Unidos aumentó más de un 50 por ciento, de 160.000 a 230.000. Y estas cifras no consideran los masivos cruces de 2022-2025, cuando 273.000 nicaragüenses ingresaron a territorio estadounidense.

"En términos generales, la inmigración aporta al crecimiento económico, demográfico y laboral", explica a DW Jorge Duany, exdirector del Instituto de Estudios Cubanos y experto en temas migratorios. "No obstante, el éxodo masivo desde Venezuela, Cuba y Nicaragua está generando una fuerte presión financiera e institucional sobre los países receptores, especialmente en los sistemas públicos de salud y educación, así como en la infraestructura urbana", agrega.

El ejemplo de Costa Rica es claro. El pequeño país, de 5,2 millones de habitantes, acoge en la actualidad a medio millón de nicaragüenses. Algo incluso más masivo ocurre en Guyana, un país de poco menos de un millón de habitantes y en pleno auge económico que recibió, solo en 2025, a 135.000 cubanos. Mientras los nicaragüenses todavía observan tímidamente otros destinos más lejanos, los cubanos ya llegan por miles a países como Brasil y Uruguay, o cruzan el Atlántico para buscar un futuro en España (casi 270.000) o Italia (45.000).

La política de mano dura contra la inmigración impuesta por Donald Trump ha tenido efectos en la región.Mark Schiefelbein/AP Photo/dpa/picture alliance

La razón de los migrantes para mirar a otras regiones es clara: una política migratoria más dura en Estados Unidos.

"Las vías legales para que los cubanos emigren a Estados Unidos se han reducido drásticamente durante la segunda administración Trump. Washington ha suspendido la tramitación de visas de inmigrante y no inmigrante para ciudadanos cubanos, así como el programa de permiso temporal (parole) creado por la administración Biden", explica Duany.

"La capacidad de Latinoamérica para recibir a migrantes cubanos es limitada, pero importante. Esto no significa que la integración sea rápida o fácil, ya que la capacidad institucional varía por país y usualmente requiere asistencia internacional", declara a DW Ariel Ruiz Soto, analista del Instituto de Política Migratoria, un think tank con sede en Washington.

Además de las razones señaladas anteriormente, ingresar a Estados Unidos se ha convertido en un desafío también porque las autoridades de la potencia norteamericana han aumentado las deportaciones, reforzado los controles en la frontera con México y eliminado toda protección temporal o los permisos no definitivos. Esto mismo ha generado que algunos migrantes decidan quedarse en territorio mexicano, pero esto último se trata de un fenómeno mucho menor en términos numéricos.

"Entrar por la frontera a Estados Unidos sin autorización es ahora casi imposible para cualquier migrante, sea cubano, nicaragüense, o de otra nacionalidad", indica Ruiz. "La diferencia para los migrantes cubanos es que ya no tienen la preferencia que les dejaba entrar al país con un estatus temporal", agrega.

Dada la tensión geopolítica que viven Cuba y Estados Unidos, y la siempre latente amenaza contra Nicaragua debido a su patente papel de confrontación con Washington, es poco probable que la actual tendencia migratoria cambie en esos países.

"La grave crisis económica, energética y demográfica que vive Cuba probablemente seguirá impulsando a numerosos ciudadanos a emigrar. La escasez persistente de alimentos, medicinas y combustible continuará llevando a miles de personas a buscar mejores oportunidades fuera del país", dice Duany. "El flujo migratorio solo disminuirá si mejoran de forma significativa las condiciones de vida internas", sostiene, algo que, en principio, parece poco probable en el corto plazo.

"Es difícil predecir cómo se comportarán los flujos migratorios en el futuro", apunta Ruiz. Sin embargo, en el movimiento migratorio está claro que las políticas restrictivas "no paran por sí solas la necesidad de emigrar". Pero, explica, hay que tener en cuenta no solo las condiciones que gatillan la necesidad de salir, sino también "la capacidad de los otros países para recibir a los migrantes".

(cp)

Fuente: google.com


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